Manifiesto de una #mamiofboys

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En Ooh!myboy sabéis que los chicos nos tienen locas y que detrás de este manifiesto hay muchas historias, aventuras y desventuras diarias que lo inspiraron claramente en el inicio de todo esto... Seguramente podíamos haber escrito un manifiesto de 50 puntos... que ser mami y #mamiofboys da para mucho... pero al final lo hemos resumido en estos 10 puntos que seguro te sonarán si eres #mamiofboys ¿verdad? 

Pues ¡ahí van!

No gritar (tanto) aunque parezca que han entrado a robar en casa

Bien, este es el primer punto. Intentar no gritar (o por lo menos no tanto; ), no te estreses y no entres en estado de locura transitoria cuando al salir de la cocina o levantar la vista del ordenador ¡veas el salón y por un momento creas que han entrado a robar en casa! No, no han entrado, haz recuento de cosas y de niños y verás que todo sigue ahí, no exactamente en su lugar... pero ahí está, seguro, por alguna parte... Juguetes por el suelo, puzzles mezclados, el sofá desmontado con los cojines como trinchera, mantas varias para taparse, cajones abiertos y... todo por el suelo (esto sobre todo si alguno de los boys es menor de 2 años...). Pues bien, nosotras antes entrábamos en trance, grito va, grito viene, pero ahora estamos en plan zen y respiramos profundo. Eso sí, si eso no funciona no descartamos lanzar el grito huracanado de madre que hace que todas las fieras se pongan a recoger en un plis ; )

Si hay que ceder se cede (y si toca ser portera otra vez... ¡a ponerse!)

Tienes que saberlo, el balón es una extensión de su cuerpo y eso cuanto antes lo asumas... mejor! ; ) Hay excepciones pero, por lo general, es así. Y, por supuesto, bajar al parque y no ponerse de portera... imposible. Que hace frío, no pasa nada, que llueve, pues ellos con el balón, que es verano y llevas chanclas, pues de portera también claro, sacrificando tus dedillos al aire y tu pedicura recién hecha ¡que somos mamis de chicos!¡que no se diga!

Lucha siempre, o casi siempre (hoy toca dejarse ganar, para variar)

Mira que las mamis somos luchadoras por naturaleza... pero claro a la hora de ganar o perder contra nuestros pequeños retoños... pues nos sale la vena mami adorable que llevamos dentro y... sí, nos dejamos ganar, a veces una y otra vez... solo para ver su carita de satisfacción. Si eres de esas a las que no les gusta perder ni a las canicas, pues te va a costar más, pero vaya, ve haciéndote a la idea que en los juegos de niños ¡a veces toca dejarse ganar! Seguro que a los papis eso les cuesta más, que les conocemos y madre mía qué espíritu competitivo tienen, pero a nosotras... cuando nuestros niños nos miran y nos hacen ojitos... se nos olvida todo ¡y nos dejamos ganar y lo que haga falta! Eso sí, poco a poco hay que quitarse ese síndrome de estocolmo y dejar que pierdan, es ley de vida y tienen que aprender de las derrotas porque eso les hará fuertes, y empezar desde pequeños es fundamental. 

Llegó la era del trueque. Su merienda favorita a cambio de besos

Pues sí, ya te adelantamos que con niños en casa, y si son boys más..., resucitarás el oficio de lavandera, pues bien, también devolverás a este siglo "el trueque". Toooooooodo el día negociando, si les pones una merienda, querían otra, si les llevas yogur, pues hoy preferían fruta, y así vamos tirando... Pero para eso está el trueque, que no chantaje oiga, que si te prometen besos, mucho amor y la luna... ¡pues se garantizan su merienda favorita seguro! ¡Ea! Ya si eso dejas para otro día lo que no les gusta... Lo que somos capaces de hacer por sus besos, sobre todo si los tenemos ya en edades en las que la vergüenza les invade si les acompañas a la puerta del cole o en las que ya no puedes darle tus súper besos de madre orgullosa delante de sus amigos... Eso llega... así que aprovecha cuando aún puedas llenarle de besos sin condiciones... ; )

Ir de tiendas mola, ir de tiendas mola, ir de tiendas mola. Y si no cuela... compra online: verás la luz y nunca más pasarás vergüenza

Asúmelo. A los boys no les gusta ir de tiendas. Así que aprovecha cuando son bebés y van es su sillita sentados porque será la última vez que entres a una tienda "tranquila" con ellos... que los genes son así y a ellos desde pequeñitos el shoping les da como alergia y las tiendas les provocan urticaria… Así que por más que les repitas “pero cariño si ir de tiendas mola, ir de tiendas mola, ir de tiendas mola…", no consigues nada. Como mucho, una tarde de estrés y locura de tienda en tienda intentando probarles algo sin morir en el intento mientras uno tira de la cortina del vestuario y la tira abajo, otro se esconde debajo de las mesas de los vaqueros y pierdes al pequeño entre las perchas… Así que en este punto un consejo: compra online, verás la luz y nunca más pasarás vergüenza. 

Se admiten las peleas como juego de niños (pero sin morder ; )

Sí, hemos llegado a un punto en el que hemos admitido las peleas como juego de niños. Tras muchos: "Mamá, no nos estamos pegando, estamos jugando a peleas", vale, ya lo hemos entendido. Que jugáis así y ya está, nos guste o no, los niños son más bien brutos y con gustos bélicos: sables, espadas, peleas de superhéroes... Los niños, en general, son brutos, tiene grados dependiendo del carácter del niño peeeeeero, sí, por lo general, son brutos. Son chicos y juegan en plan salvaje, a veces más y otras menos pero es su naturaleza. No juegan a peinar muñecas, ni a dar clase a los peluches, más bien a luchas de superhéroes, batallas de villanos, carreras de coches voladores… Nosotras nos hemos rendido y hemos admitido en casa las “peleas” como juegos de niños (pero eso sí ¡sin morder! ; ) 

Modo reciclaje ON. A coser rodilleras, aunque siempre las hayas odiado

Nunca digas nunca jamás. No. Sobre todo si se trata de cosas que hicieron tus padres y que juraste que nunca más harías. En nuestro caso, esta es una de ellas. Mira que siempre hemos odiado las rodilleras, veíamos a los niños en el parque con su chandal y se nos iba la vista a las odiosas rodilleras, ese pegote horrible que se ve más que el propio agujero... Yo lo miraba y pensaba, si se le ha roto el pantalón o está viejo, no entiendo por qué no le compra otro en vez de ponerle ese pegote en las rodillas... Y pensaba para mi "yo nunca pondré rodilleras a mis hijos". Eeeeeerrrrrooooorrrr. Porque ahora lo entiendo, puede que no sea viejo, puede que incluso esté recién comprado... y ¡tu fierecilla ya lo haya roto! Claro, y al tercer pantalón nuevo que compras a los dos meses del anterior, te das cuenta de que la solución no es esa... que claramente la solución tiene un nombre: RODILLERAS. Y por mucho que las odies, por muy feas que te parezcan, ahí estás tú, en la mercería comprando tres pares para tener de repuesto.

Concilia si te atreves... ¡y si sobrevives nos cuentas cómo!

Esto de la conciliación es un cuento chino. Te das cuenta cuando te llega el turno, eres madre e intentas trabajar y cuidar de tu familia. Complicado. Por no hablar de "trabaja desde casa, es muy cómodo y puedes compaginarlo con tu familia". Intenta trabajar en casa con tres niños pululando por ella, jugando, gritando, persiguéindose... todo a partes iguales, y verás como esa, tampoco es una tarea fácil. Concentrarte en el ordenador más de 5 minutos seguidos es misión imposible, tratar de hablar con un cliente/proveedor o quien sea requiere una técnica depurada que incluye encierros en el baño, salidas a la terraza a 0 ºC en pijama, o algo peor. Así que si la locura transitoria no se apodera de ti... ¡enhorabuena! ¡lo has conseguido! 

No eres superwoman, ¡ni tampoco un sherpa! (aunque a veces lo parezca)

Mochilas de tres niños, carpetas de tres niños, libros de tres niños, bolsas de deporte de tres niños, bolsitas del almuerzo de tres niños, meriendas de tres niños, balones, cromos de fútbol, abrigos, bufandas... De verdad, estoy por inventar algún tipo de utensilio o transporte para llevar encima todo lo que un día normal en el cole te cae encima (y desde que ya no llevo carrito del pequeño donde poder volcar todas esas cosas ni te cuento...). Que mira, no somos superwoman pero a veces me gustaría serlo la verdad, aunque solo sea para teletransportarme a casa del colegio sin tener que cargar con todas esas cosas, que últimamente parece que voy a una expedición al Everest cada vez que salgo del cole... ¡me he convertido en sherpa!

Así que bueno... después de tener claro todo esto y para terminar, el último punto de nuestro manifiesto: 

Sé valiente ¡y ni toda la testosterona del mundo podrá contigo!

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